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Las Meigas Gallegas: la historia de una transformación

¡Sumérgete en el fascinante mundo de las meigas gallegas! En este artículo, descubrirás cómo la figura de estas enigmáticas mujeres ha pasado de ser perseguida y estigmatizada en la historia a ser revalorizada y celebrada en la actualidad. Un viaje a través del tiempo que te mostrará cómo el misterio y la magia de las meigas han conquistado corazones y atraído a turistas de todo el mundo.

El pasado oscuro de las Meigas

En las tierras de Galicia, las meigas fueron protagonistas de leyendas oscuras y cuentos de brujería. Estas mujeres independientes y, según la creencia popular, conocedoras de antiguas artes, desafiaron las normas establecidas por el patriarcado, lo que las llevó a enfrentar la persecución más despiadada.

Descubre cómo sus supuestas prácticas curativas y sus creencias las convirtieron en el blanco de la caza de brujas. Adéntrate en la historia oculta de estas mujeres que desafiaron la norma.

Una meiga gallega según la IA.

Las Meigas Gallegas: guardianas de saberes ancestrales

La creencia popular es que las meigas, también conocidas como brujas gallegas, eran mujeres dotadas de conocimientos ancestrales sobre hierbas medicinales, rituales curativos y prácticas esotéricas. Su sabiduría en la sanación y su conexión con la naturaleza las convertían en figuras respetadas y temidas en la sociedad.

El estigma de la alteridad: persecución y caza de brujas

A pesar de su valioso papel en la comunidad, las meigas enfrentaron un estigma que las marcó como “diferentes”. Su independencia, su rechazo a los roles de género impuestos o su conocimiento amenazaban la estructura establecida, lo que desencadenó una ola de acusaciones y procesos legales conocidos como las “cazas de brujas”, donde muchas de estas mujeres fueron injustamente condenadas y ejecutadas.

Las acusaciones y los juicios: el rol de la Inquisición

Durante los juicios contra las brujas, se presentaban acusaciones infundadas de pactos con el diablo, maleficios y prácticas malévolas. La Inquisición, un instrumento del poder eclesiástico, desempeñó un papel fundamental en la persecución de estas mujeres, llevándolas ante tribunales inquisitoriales y condenándolas sin pruebas reales.

Sorprendentemente, en el caso concreto de Galicia y sus meigas, la Inquisición solo condenó a muerte a una: María Rodríguez.

Según Diego Valor Bravo en La profesión de las meigas (Cydonia), los inquisidores en Galicia consideraban que las meigas eran producto de la pobreza y la ignorancia, en lugar de ser verdaderas brujas.

La realidad era que las meigas eran mujeres de pueblo, de condición social muy baja, que vivían en las zonas del rural de Galicia y realizaban públicamente su trabajo, que estaba aceptado por la comunidad.

 Persecución por la Justicia Penal y vecinos hostiles

A pesar de la aparente indiferencia de la Inquisición, las meigas enfrentaron persecución y violencia por parte de la justicia penal y algunos de sus propios vecinos.

La jurisdicción ordinaria persiguió y mató a muchas de ellas, acusándolas de envenenamiento y asesinato. Incluso cuando la Inquisición las declaraba inocentes, algunas terminaban colgadas. Vecinos que se hacían pasar por inquisidores también llevaron a cabo asaltos a meigas, lo que resultó en ejecuciones injustas.

Ana de Castro: entre la Hechicería y la Persecución

Ana de Castro, cuyo único delito fue recitar una oración curativa en busca de la gracia divina, fue declarada “hechicera, embustera y adivinadora”. Sometida a procesos inquisitoriales, fue condenada a recibir doscientos azotes y destierro durante seis años.

Pero el destino cruel no terminó ahí, ya que años después, en 1651, el inquisidor Juan Rojo reabrió su caso, confiscando sus bienes y propinándole otros doscientos azotes, lo que finalmente la obligó a marcharse de Galicia. La vida de Ana de Castro, llena de injusticias y penurias, refleja el sombrío pasado de las meigas.

En Narón podemos encontrar una calle dedicada a María Soliño

María Soliño: la “Meiga” mitificada

María Soliño, la canguesa cuya vida ha sido recreada en teatro y cine, es otra de las meigas gallegas más mitificadas. Su caso, enmarcado en la invasión de una flota turca en las costas de O Morrazo y Vigo en 1617, se entrelaza con eventos históricos que han influido en su leyenda.

Aunque su proceso no está bien documentado y los datos sobre su vida son escasos, ha llegado a ser comparada con la heroína coruñesa, María Pita. Encarna Otero escribe que “María Soliño, junto con otras compañeras, fue encarcelada y torturada; sus bienes fueron confiscados por el Santo Oficio y ella condenada por brujería. Pero lo cierto es que nunca fue quemada viva” sino que “la locura, el hambre y la miseria fueron las que acabaron con su vida”.

María Soliña de Celso Emilio Ferreiro

Polos camiños de Cangas
a voz do vento xemía:
ai, que soliña quedache,
María Soliña.
Nos areales de Cangas,
Muros de noite se erguían:
Ai, que soliña quedache,
María Soliña.
As ondas do mar de Cangas
acedos ecos traguían:
ai, que soliña quedache,
María Soliña.
As gueivotas sobre Cangas
soños de medo tecían:
ai, que soliña quedache,
María Soliña.
Baixo os tellados de Cangas
anda un terror de agua fría:
ai, que soliña quedache,
María Soliña.

Lucía Fidalgo: la víctima de desatinos

Otra trágica historia es la de Lucía Fidalgo, hija de madre soltera, que sobrevivió a la pobreza dedicándose a la prostitución y a la mendicidad. Acusada de haber “botado o mal de ollo” a ocho crías de cerdo, Lucía fue torturada y se vio forzada a hacer confesiones absurdas que llevaron a su condena por brujería.

Las torturas la volvieron loca, pero evitó la hoguera, recibiendo doscientos azotes y el destierro.

María Rodrigues: el trágico destino de una acusada de pacto demoníaco

María Rodrigues, originaria de Portugal, fue acusada de brujería y entregada a la Inquisición. Bajo las torturas, confesó haber mantenido relaciones con el diablo, entregando su cuerpo y espíritu a él. Estas “confesiones” la llevaron a la hoguera, donde murió en la Praza de Cervantes de Santiago en 1579.

La revalorización en el siglo XXI: de perseguidas a celebradas

En la actualidad, la figura de las meigas ha experimentado una sorprendente revalorización. Fiestas como la Noche de San Juan en A Coruña y la Noite Meiga en Ribadavia han rescatado y reinterpretado estas tradiciones, otorgándoles un nuevo significado positivo y convirtiéndolas en reclamos turísticos de interés nacional.

Sin embargo, este resurgimiento plantea un dilema ético sobre cómo resignificar el pasado oscuro de las meigas sin olvidar la historia de su marginación y persecución.

El rescate y la reinterpretación: Meigas en el siglo XXI

¡Noche de San Juan en A Coruña y Noite Meiga en Ribadavia! Dos festividades que han revitalizado la tradición de las meigas y las han traído de vuelta para celebrar con fuerza renovada. A través de la Comisión Promotora de la Fiesta en A Coruña, se buscó rescatar la Noche de San Juan y dotarla de señas de identidad que conectaran con la historia y la cultura gallega. Por otro lado, la Noite Meiga en Ribadavia, iniciativa de una asociación local, busca recuperar la festividad del Samaín, revalorizando sus raíces celtas y promoviendo el turismo en la zona. Estas fiestas han dejado atrás el estigma del pasado y se han convertido en reclamos turísticos de interés nacional. Un encuentro entre tradición y modernidad que no te puedes perder.

Los Souvenirs: las Meigas en tus manos

Estatuillas sonrientes, carteles misteriosos y productos encantadores con la imagen de las meigas te esperan para llevarte un pedacito de este misterioso mundo a casa. Los souvenirs se han convertido en un reflejo de la reinterpretación de las meigas en el contexto actual, donde se destacan sus atributos positivos como la suerte y el amor, pero que al mismo tiempo mantienen elementos estereotipados como los calderos, las escobas y los gatos.

El dilema de la resignificación: entre la tradición y la ética

¿Puede la historia de las meigas ser rescatada sin olvidar su pasado oscuro? ¿Es ético convertirlas en un atractivo turístico sin reflexionar sobre su significado original? En este punto, se plantea el dilema de la resignificación de las meigas, ya que su revalorización podría ocultar la historia de persecución y marginación que sufrieron en el pasado.

La utilización de la meiga gallega como recurso social y económico debe contemplar también la ética, permitiendo la participación y la restitución del poder negado a grupos sociales no hegemónicos. Este dilema nos invita a reflexionar sobre el patrimonio cultural y su impacto en la sociedad actual.

Un llamado a la reflexión

Las meigas, esas enigmáticas brujas gallegas, han dejado su huella a lo largo de la historia, tejida con hilos de sabiduría ancestral y opresión implacable. Su figura, envuelta en un pasado oscuro de persecución y misterio, emerge en la actualidad como un tesoro cultural por descubrir.

Hoy, en medio de una era de reinterpretaciones y resurgimientos, las meigas vuelven a cruzar el umbral del tiempo, rescatadas por festividades modernas y suvenires coquetos. Pero, ¿cómo podemos honrar su legado sin olvidar el estigma que sufrieron en el pasado?

Es momento de mirar más allá del estereotipo amigable que las modernas representaciones nos ofrecen. Rescatar el legado místico de las meigas no se trata simplemente de crear un atractivo turístico o de alimentar la fantasía colectiva. Es, ante todo, un llamado a la justicia histórica.

Al adentrarnos en el fascinante mundo de las meigas, debemos abrazar su complejidad y cuestionar su persecución pasada. Es nuestro deber ético dar voz a las mujeres silenciadas por la intolerancia y devolverles la dignidad que les fue arrebatada injustamente.

Así, al celebrar la Noite Meiga o la Noche de San Juan, recordemos que más allá de la magia y el encanto, hay una historia de lucha y resistencia que merece ser contada. Es tiempo de resignificar el legado de las meigas, no solo como guardianas de saberes ancestrales, sino como símbolo de valentía y de esperanza en un mundo donde la diversidad y la igualdad son la verdadera magia que puede transformar nuestra realidad.

Referencia: 
Lisón Tolosana, C. (2004). Brujería y Supersticiones en Galicia. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 59(2), 61-77. Recuperado de: https://dra.revistas.csic.es/index.php/dra/article/view/289/291
Vilariño Pérez, A. (2008). Las Meigas Gallegas: Una Aproximación a su Historia y Significado. Dialectus: Revista electrónica de estudios lingüísticos, (1), 121-144. Recuperado de https://dra.revistas.csic.es/index.php/dra/article/view/289/291